viernes, 23 de agosto de 2013

Capitulo 3




By Jaejoong

-¡Es una pesadilla, es una pesadilla, Jaejoong!- no dejaba de repetirme Junsu, pero yo no le encontraba la razón a lo que me decía. Yo estaba feliz, estaba tranquilo. No le veía nada malo a que Yunho hubiese vuelto para hacer una visita… bueno, aunque igual nos hubiésemos vuelto a acostar juntos, eso quizás era obvio, era claro que sucedería y por lo mismo no me preocupaba mucho. Si no habían muchos sentimientos de por medio, nada pasaría. Solo nos queríamos como “Hermanos lejanos”

-En primer lugar, intenta calmarte. Yunho está arriba, no querrás que te escuche.

-¡Me importa poco!- exclamó Junsu poniéndose de pie y luego volviendo a sentarse.

-Ya… para, por favor.

-¿Es que acaso no te das cuenta? ¿No recuerdas todo lo que te hizo?

-Ya no tengo diecinueve años, tengo veintisiete, no soy un niño, se lo que hago y esta vez no necesito mucho tus consejos y menos tu ayuda.

-En eso estas equivocado. ¿O acaso me vas a negar que anoche estuvieron juntos?

-No, no tengo la necesidad de mentirte a ti. Pero yo no siento nada por Yunho. –Junsu suspiró. Estaba poniéndose nervioso.

-Pero sigue siendo tu hermano- me quedé callado.
Eso si era cierto, Yunho seguía siendo mi hermano… ¿Y qué? antes lo habíamos hecho hasta el cansancio, además, hermanos son quienes están con uno toda una vida, quienes comparten todos los momentos buenos y malos siempre juntos, unidos, independientemente del lazo de sangre que haya. Para mí, más raro sería que yo tuviera relaciones con Junsu , él sí que era mi verdadero hermano. O con Chun… incluso con Max. Jamás sería capaz…
Yunho era otra cosa, Yunho era diferente, Yunho no era mi hermano sentimentalmente, y eso para mí era lo más importante. Y si no lo era en el fondo, no lo éramos ni un poco. Es más, si él nunca se hubiese marchado, estaba seguro de que hubiésemos seguido follando hasta estar muertos.

-Para mí no es mi hermano. Que los demás digan lo que quieran…

-Lo quisiste diecinueve años como uno.

-Si, y no te lo voy a negar… pero eso es el pasado, desde que lo vi supe que jamás volvería a quererlo como antes- Junsu suspiró.

-Hace años no quisiste oírme, te pido que lo hagas ahora- estaba acabándoseme la paciencia. Junsu era un terco y por mucho que yo le explicara las cosas, no me comprendería. Claro, yo a él si podía entenderlo, su preocupación y esas estupideces. Por lo mismo yo estaba decidido a no tocar más el tema.
Estaba preocupado, sí, y mucho. Se le notaba en sus ojos a millas. Pero Yunho se iría de nuevo y no me volvería a importar demasiado.

-Junsu…

-Nada de Junsu- me interrumpió él –Nunca aprenderás!, nunca.

-Pues, tal vez no. Pero ya, se acabó, yo no quiero discutir más.

-Que dirá tu mamá- soltó Junsu con rabia.

-Mi mamá nunca supo que me acostaba con Yunho.

-No, algo peor. Tu mamá los vio,  pero creyó que Yunho era un psicópata violador que se aprovechaba de su hijo… aunque fue un poco...  verdad.

-No me hables de eso.

-Tu mamá odia a Yunho, odia a tu hermano, odia a su hijo.

-¡Ya!- exclamé poniéndome histérico por unos segundos - ¿Por qué no pedimos algo de comer?

-¿Y sentarme a la mesa con el enfermo de tu hermano? Antes muerto- Se puso de pie.
–Hablamos otro día.

-Pero…

-Adiós Jaejoong.-Se despidió y se fue sin decir nada más. Estaba molesto, como nunca. Con los años de a poco Junsu fue liberándose un poco más. Siempre había sido tan correcto. Ahora era muy distinto, como yo y como todas las personas que habían estado a mi lado mucho tiempo. Todos cambiábamos y mi hermano no había sido una excepción.


-¿No le agradó para nada mi visita a tu amiguito?- Preguntó Yunho con tono burlón mientras bajaba las escaleras.

-No, para nada. Yunho, ¿cómo crees? ¡si estaba feliz de verte! Lo que pasa es que aún está muy sorprendido- dije con tono irónico y el sonrió.

-¿Comemos pizza? Tengo unas malditas ganas de comer esa mierda, pero últimamente no había tenido ni ganas de levantar el teléfono. Será que me hacías falta.

-Pues que triste es tu vida Yunho, yo no te necesitaba- Le dije sonriente y Yunho fingió estar herido. –Aunque no lo creas, yo también he cambiado mucho… soy un hombre- le dije alzando el pecho, pero Yunho no hizo nada.

-Eso lo puedo notar Jaejoong, espero que ya no seas tan llorón como antes- le enseñé el dedo de en medio. -¿Por qué quisiste dejarte así el cabello? a mí me gustaba.

- Por que necesitaba cambiar. –Le dije y Yunho pareció conforme con mi respuesta. Se sentó en el sillón y yo caminé hasta la cocina para coger el teléfono y pedir unas pizzas.

-¿Jamón? ¿Queso? ¿Cómo te gustan?- asomé la cabeza para preguntarle a Yunho. Había encendido el televisor y cambiaba como tonto de canal. –Yunho.

-Ah- dijo cuando me escuchó.

-Que como te gusta la pizza.

-Ah… me da igual, con que tenga mucho queso.- asentí y regresé al teléfono para completar el pedido. En minutos estaríamos sentados comiendo.


La pizza llegó, tal como lo había supuesto, a los cinco minutos.
Yunho se había acomodado apenas entré con las tres cajas en los brazos y los dejé sobre la mesa. Ni siquiera alcancé a poner cubiertos, o aunque fuese un plato, y mi hermano ya estaba devorándose todo como el animal que era.

-Están…- dijo con comida en la boca – ¡Deliciosas, joder! Hace mucho que no comía algo así…

-Que exagerado.

-¡No!- exclamó Yunho medio alterado. –Si yo compro esto, Shin llega en instantes y se lo devora todo como un cerdo. No se como lo hace, pero huele la comida a kilómetros.

-No se yo, pero ya siento asco por tu amigo ese- dije mientras me comía mi trozo de pizza con tranquilidad.

-Te acostumbras muñeco.

-¡Jaejoong, joder! ¡Que mi nombre es Jaejoong!

-¿Quieres golpearme?-preguntó el muy idiota carcajeándose.

-Ganas no me faltan- Solté con pesadez y Yunho sonrió.
Nunca había tomado nada enserio. En ese sentido, no había cambiado mucho. Aunque de todas formas, prefería a Yunho igual que antes, muy distinto ya no sería divertido. -¿Qué hora es?

-Que sé yo.

-Mierda- susurré y corrí a la cocina en busca de un puto reloj para ver la hora. Una y treinta de la tarde. -¡Helem!- grité y corrí rápidamente a la salida mientras me acomodaba el cabello hacia atrás.

-¿Qué sucedió?- me preguntó Yunho corriendo a mi lado.

-Olvidé que hoy debía ir más temprano por mi hermanita, debe estar esperándome- Mamá me mataría, esa mocosa lo primero que haría sería echarme al agua con ella. Oh, maldición, y mamá estaba cada día más odiosa. Malditos años, yo no quería ser así.
–Quédate, yo regreso en una hora.

-No, no, yo voy contigo. Después de todo…- Yunho se quedo pensativo y luego me miró. –también es mi hermana ¿No? Quiero conocerla.- Abrí la puerta delantera para entrar, y Yunho dando una vuelta a toda velocidad se subió a mi lado.

-Mmm... Vamos, enciende-. Susurré y encendí el motor.
–Yunho.

- ¿Qué?.

-Tú detestas a los niños. En especial detestarás a Helem. A veces es odiosa.

-Pero es mi hermana ¿No? Me iré pronto, quiero conocerla.

-Ella no sabe que tiene otro hermano.

-No te preocupes, no le diré que lo soy si es que no quieres- Lo miré serio mientras daba la vuelta en la esquina a toda velocidad, Yunho iba sonriente – ¿Sabe que eres gay?

-Bisexual. Y sí, lo sabe, pero ni creas que le diré que eres algo mío, si no, nunca se le podrá decir que eres su hermano.

-Bah- Bufó Yunho y se cruzó de brazos.

-Quiero que te comportes.

-No soy un niño.

-Pues lo pareces… y ya, no me hables.- Le dije y Yunho sonrío. Pero se quedo callado.

Estacioné el auto a unos metros de la escuela y bajé corriendo a toda velocidad. Yunho como siempre, detrás de mí, con pasos lentos pero largos que terminaban por alcanzarme igual. Helem estaba sentada, jugando con una ramita haciendo dibujos en la tierra.
Ella no me vio hasta que me detuve frente a su dibujo, me arrodillé y Yunho se quedo un poco más atrás.

-Hola pequeña- la saludé y me miró enojada.

-No me hables.

-Pero… Helem, perdón, no te molestes…

-Jaejoong, no me hables te dije- me interrumpió ella mirándome fría. Debía creer que era un mal hermano.

-Uf… bueno, pero debemos irnos ya.

-No quiero irme. No te quiero.

-¿Ah sí?- le pregunté con una sonrisa -¿entonces por qué me dibujas en la tierra, tomado de tu mano?

-No eres tú…- me dijo poniéndose de pie, segura. Hice lo mismo y me cruce de brazos.

-Oí a mamá decir que tengo un hermano, y ese no eres tú… es otro. Pues yo lo dibujo a él, porque quiero conocerlo, pero ustedes son unos egoístas y me ocultan todo. Claro, pero yo soy muy pequeña y no comprenderé nada, ni sus razones.- Me quedé serio, medio atontado oyendo a mi hermana decirme aquellas cosas tan… maduras, aunque de seguro lo había oído a mamá.

Ella sabía que había alguien más.

-Tienes seis años, eres pequeña… ahora nos vamos.- Oí a Yunho reír y cuando lo miré, ya estaba serio, sin quitarle la vista de encima a Helem. –Además, oír a los mayores en sus conversaciones no es correcto. No puedes creer que tengas otro hermano, tal vez… solo entendiste mal.

-Seré pequeña, pero no estúpida- soltó ella y comenzó a caminar – ¿En donde está el carro…? - y se paró en seco, frente a Yunho. – Jaejoong - dijo. -¿Quién es él?

-Hola- la saludó Yunho, sonriendo sin esfuerzo.

-Dije que, quien eres.

-Yunho- dijo mi hermano y se arrodilló para quedar a su altura.

-Eso no me dice nada…

-Helem.

-Déjala Jae- me dijo mi hermano. –Deja que le diga quién soy…-No… ¿Acaso quería contarle que…? no…no.

-No Yunho.

-No te asustes, no le diré nada malo.

-¿Se puede saber que pasa aquí? Jae… y tú… ¡Oh! -exclamó ella riendo –Ya se, es tu nuevo novio ¿No?- Que ¿Qué? Jaja, Todo menos eso, prefería que le dijera la verdad.

-jaja ¡Claro que no!- reí falsamente caminando a su lado.

-Soy un amigo, solo eso- dijo Yunho y Helem asintió sin creerlo mucho. Tal vez debía decirle que Yunho sí era su hermano,  pero antes debía hablarlo con mamá. Si es que quería hablar de Yunho… cosa que la veía muy difícil.

-Ya. Jaejoong ¿Nos vamos?- dijo y comenzó a caminar hasta el carro que ya había visto estacionado metros más allá.
Yo la seguí y Yunho también.

-Vaya carácter- dijo Yunho riendo.

-Es así cuando está molesta. Digamos que tiene problemas de bipolaridad… o que se yo. Cuando está molesta parece una niña de diecisiete años, cuando está feliz, una de tres… y a veces, como debería ser.

-Pues me agrada- dijo Yunho y pasó su mano por mis hombros apegándome a él.

-Ya… y no me abraces. Parecemos novios.

-No necesariamente- dijo y se detuvo de golpe.

-¿Qué?

-Los novios aparte de abrazarse, hace esto- y me beso.
Sacudí mis brazos desesperado. Helem seguía caminando, dándonos la espalda, pero en cualquier momento podría voltearse y ya no podríamos ocultarle nada.
Sin necesidad de forcejear más, Yunho se apartó y se limpió la saliva de sus labios. -¿Vamos?

-Estúpido- le dije –Por lo menos se un poco mas considerado conmigo…

-Lo fui, te solté… pero en casa, ya no.

-Helem pasará la noche con nosotros.

-Ella no es un impedimento- soltó Yunho y yo corrí alejándome de él para alcanzar a mi hermana, quien ya había llegado al carro.

Saqué el seguro y ella abrió la puerta delantera y se sentó.
Yunho seguido, abrió la de atrás y también se acomodó.
Luego subí yo y encendí el motor para hacer partir el carro y regresar a casa.

Definitivamente, nadie podía tener una vida fácil así. No con esos dos hermanos…


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