By Jaejoong
A las doce cuarenta nos propusimos salir del Pub. Yunho estaba medio dormido en su puesto, pero eso no impidió que sucediera aquello que tal vez no debía suceder… no debía volver a suceder.
Pero era imposible, jodidamente inevitable no sentir atracción el uno por el otro, aunque solo fuese físicamente.
-Y aquí vamos de nuevo…- susurre cuando Yunho me jaló del brazo y corrimos hasta su carro.
-¿Vamos de nuevo?- me preguntó él, muy tranquilo
-¿Crees que voy a follarte en mi coche?- yo asentí.
-Tú ganas, eso quiero y a eso vamos. Pero esta vez…- me dijo y se detuvo.
-¿Qué?
-Esta vez, haremos las cosas mejor.
-Que quieres decir con eso.
-Estás seguro de esto… Recuerda todo lo que sucedió hace años, piénsalo. Yo lo hice cuando decidí venir.
-Yo... yo lo hice cuando recibí tu carta y tu foto. Y no fue necesario pensarlo demasiado. Te extrañé mucho...
-Después no me digas que soy un salvaje inmaduro que solo piensa en sexo- Me dijo Yunho alzando ambas cejas.
-Y te agradezco que lo hayas preguntado, pero ahora estoy cagándome de frío.
-Vamos al carro muñeco, que yo te caliento más- Volvió a jalarme el brazo pero me resistí. Yunho volteó a mirarme.
– ¡Ahora qué!
-¿Vas a seguir llamándome así?
-Sí.
-¿Seguro?
-¿Sino qué?- me preguntó poniendo una pose chula y desafiante. Pero yo ya no le tenía miedo.
-Podrías arrepentirte.
-¿Ah, sí? ¿Y por qué? ¿O no se pude saber?.
-Cuando te fuiste…- le dije y él pareció acomodarse en su lugar para oírme. – Hice un plan malvado para cuando volvieras, vengarme de ti, por todo lo malo que me sucedió por tu culpa.
-Pero si tenemos en cuenta los momentos buenos, ya no tendrías de que vengarte
-Pues quiero hacerlo de todas formas.
-¿Y debería tenerte miedo?
-No. No por ahora, porque no quiero arruinar el momento, quiero que me folles.
-Así me gusta- dijo Yunho y fuimos a su coche.
Yo preferí no decirle nada más, hacia demasiado frío y a esas horas no tenia cabeza para pensar, tampoco para hablar sobre nada.
Simplemente extrañaba a Yunho, en todo sentido y mi cuerpo y mi mente deseaban estar con él.
Fue todo más rápido y simple que la primera vez, no hicimos absolutamente nada fuera de su coche, ni siquiera lo había vuelto a abrazar o a besar. Simplemente, yo mismo abrí la puerta trasera para entrar a toda velocidad, y después de mí, entró Yunho. Encendió la calefacción moviéndose un poco a la parte delantera y sin demorarse demasiado, se echó hacia atrás… Estaba serio.
-¿Otra vez, Jaejoong? ¿Otra vez?- me preguntó, pero yo no le respondí, porque no había comprendido muy bien que quería decirme con eso. Simplemente lo besé con ganas, lo besé como no había besado a nadie desde la última vez que… lo había besado a él.
Por primera vez, me pareció que era Yunho quien estaba realmente nervioso, era él quien demostraba un poco de miedo, era mi hermano, era mi antiguo amo, quien parecía tan débil como un nuevo muñeco de porcelana, no yo.
-¡Años sin besarte!- solté carcajeando. Yunho frunció el ceño.
-No te pongas sentimental ¿Quieres? Así no es divertido, así es algo triste, así es ... como antes- Me dijo Yunho mientras intentaba quitar mi correa, pero estaba bastante apretada, tanto que incluso a mí, me daba mucho trabajo quitarla
-¡Ah!- gruñó y mientras él seguía intentándolo, yo fui a por el suyo.
-Esta vez- susurró –Te gustará aún más lo que tengo ahí abajo.
-¿Eh? ¿Y eso por qué? si me dices que te creció la polla no lo creeré, eso no es posible, como la tenías estaba bien.
-¡No seas gilipollas! Claro que no me creció… aunque uno o dos centímetros no me vendrían para nada mal. –Sonreí cuando conseguí quitársela y sin esperar más, desabroché sus pantalones.
-Eso ya no sería normal, Yunho, con un pene tan grande podrías matar a alguien.
-Pues, gracias por el cumplido, muñeco, pero tampoco quiero parecer un animal- Me dijo y rió cuando consiguió aflojar el mío.
-Entonces dime porqué crees que ahora me sorprenderé más…
-Dos cosas- dijo Yunho mientras bajaba mis pantalones como un salvaje olvidándose de mis zapatos. Tuvo que subirlos un poco para que me dejara quitármelos. –Mierda- susurró.
-Habla.
-Uno. Porque se que extrañabas mi polla. Además, estabas tan acostumbrado a ella que no soportaste la idea de no tenerlo nunca más.
-¿Eres gilipollas?…
-Segundo, tengo un tatuaje- y me detuve a mirarlo, serio y sin creerle mucho.
-Un tatuaje- repetí sin expresión alguna y Yunho asintió mientras terminaba de quitarme los pantalones -¿Dónde?
-Ahí abajo.
-¿En la…?
-Cerca… dice "Muñeco" - ¿Que ...? ¡¡¿QUE?!!
Literalmente, mi mandíbula de desencajo de su lugar, Yunho reía con malicia.
-Que… ¿Qué dijiste?
-Otra broma- y mi corazón volvió a latir de manera normal, o lo más que podía en un momento como ese.
Yunho saboreo sus labios sin quitarme la vista de encima. Se estaba tardando demasiado, así que me senté nuevamente y tiré de su ropa hacia abajo… pero antes, quería ver su pecho, su enorme pecho.
-Quítate eso- le indiqué y mientras él lo hacía, yo me quité mis propias prendas con velocidad. –Has estado ejercitándote, eh.
-No. El sexo hace esto hermanito.
-No te lo creo.
-Pues mírate a ti, con solo ver tu torso, me bastó saber que aunque hayan pasado siete años, tu vida sexual no es muy activa.
-Siempre dices cosas sin sentido. –Yunho rió
-He cambiado. Ya lo verás. –Soltó con gracia y me dio un empujón haciendo que me golpeara la espalda con la puerta. No me quejé, no había sido para tanto.
Pero me sonrojé cuando tiró mis boxer hacia abajo liberando mi erección. –Estás…
-Quítate eso rápido, Yunho- le dije fingiendo indiferencia y tomé un respiro y fuerzas para soportar lo que venía.
Ni siquiera le hice rogar un poco, quería que me penetrara salvaje mente, como solo el sabía hacerlo, llevaba años esperando para sentirlo, solo a él...
Me voltee y levanté el culo mientras Yunho se quitaba la última prenda de ropa que cubría su cuerpo. Instintivamente dirigí la mirada a su miembro, seguía estando igual… pero de verdad tenía un tatuaje, uno muy pequeño.
-¿Qué dice?
-Dice, si no te callas, no te follo.
-Aunque no me calle lo harás de todas formas, así que no sirve de nada que… ¡Oh! ¡Yunho, joder!- como solía hacerlo, me penetro con fuerza, hasta el fondo, con saña y rabia, por sorpresa por que sabía como me gustaba, sabia como lo necesitaba. Dolía.
-¿Así es como te gustaba, no?- medio gruñó sin moverse ni un centímetro.
-Aún me gusta…- Susurré mientras una gota de sudor recorría mi frente –Y yo supongo que no tienes nada raro o…
-Tengo sida muñeco- Sonreí y no le presté atención. –Creo que ya no te crees mis bromas.
-No del todo- le dije y me moví con fuerzas hacia delante y luego hacia atrás. Yunho estaba quieto y eso no era lo que yo quería… pero también necesitábamos seguir conversando, y era otra razón por la que no nos concentrábamos del todo.
-Yunho. Hablamos luego, ahora fóllame- le dije y él asintió.
Se inclinó y aplastó mi cuerpo casi haciendo que chocara mi rostro con la ventana, apegó su torso a mi espalda y buscó mi boca como pudo. Cerré los ojos y entreabrimos los labios, dejé que metiera su lengua dentro de mi boca, y cuando sus manos aprisionaron mi polla, por fin logré olvidarme de todo para simplemente dejarme llevar por lo que en ese momento estaba sintiendo, no importaba lo que viniera luego, las consecuencias, solo quería estar con el, quería que durara para siempre.
-Estás muy duro. – murmuró.
-Llevo dos semanas sin hacerlo con nadie- comenté.
-¿Eso para ti es mucho?
-Pues, yo tenía entendido que tu… Hum. Sí, hazlo así- Empezó a moverse sobre mí, inclinándose por completo sobre mi cuerpo. Nuestros besos se volvieron algo pegajosos y se cortaban cada vez que Yunho retrocedía. Y cuando volvía a estar cerca de mi boca, metía su lengua con fuerzas atrapando todo lo que pudiese.
Sus manos comenzaron a moverse de arriba abajo sobre mi miembro y sentí que había perdido las fuerzas de mis brazos por la manera en que temblaban. Me vi obligado a recostarme, pero sin bajar mi culo que seguía sujetado por Yunho.
-Hace una semana no había tenido sexo- soltó Yunho entre jadeos y reí. Eso tampoco se lo creería. –Es verdad, últimamente no me han dado ganas… ¡ooh!- gimió –De salir en busca de alguien a quien metérsela. Una chica se hace llamar mi novia. Pero ni siquiera me gusta.
-Con cada cosa que dices me sorprendes más… ¡Joder! Así, así…- apreté mis dientes y presioné mi cabeza sobre el asiento -¡Más fuerte!
-Esto me recuerda la vez que te follé en mi casa, cuando estabas medio drogado… por la coca.
-Eso fue una violación.
-No es verdad, tú me lo pediste.
-Mentira… Hum, sí- tomé un respiro largo y profundo –yo te haré lo mismo… - empujó con fuerzas su pelvis contra mi culo y comenzó a gemir con fuerzas, sin importarle que alguien pudiese oírnos…
-Joder…- susurró y me pellizcó un pezón haciéndome gritar.
-¡Yunho!
-¡Cállate!- exclamó y me enterró su miembro hasta donde le dio alcance.
-¡Aahh!- levante de golpe mi cabeza y mi cuerpo hasta dar contra su pecho.
Todo se puso más desesperado y brutal. Estaba rompiéndome con rabia y su cuerpo chocaba con fuerza contra mi espalda. Su piel sonaba mojada. Ambos explotamos al mismo tiempo, pero Yunho no se detuvo. Estaba enojado y no me importaba, quería que siguiera haciéndomelo con más fuerzas, con todas las que tuviera… quería que me demostrara que era el Yunho que yo conocía. Mi hermano malvado y cruel… pero solo mientras teníamos sexo, luego de eso podía ser como se le diera la gana con tal de que a mí no me afectara. Aunque, que Yunho me hiciera daño, ya no sería trabajo fácil. Ya no lo amaba. Ni él me quería a mí. O eso imaginaba.
By Yunho
-No creas que por haberte dejado quedar en mi casa tienes la libertad de hacer lo que te dé la gana- me advirtió Jaejoong mientras abría la puerta principal.
-Linda casa- le dije observando solo el jardín.
-Es solo mía y me costó un ojo de la cara conseguirla, así que te lo advierto Yunho…
-Cálmate, no pienso manchar tus hermosas paredes y arruinar tu pintura, ni con grafitis, ni con semen o bueno ...
-¡YUNHO! ... -Bofo y rodó los ojos- Ni creas que puedes traerte a alguien para follar… así que por el semen, no me preocupo en lo absoluto.
-¿Y cómo sabes que yo hablo de personas externas?- Le dije riendo pero Jaejoong pareció no prestarme atención, no podía abrir la puerta.
-Joder, yo nunca la dejo con seguro…- se quejó hasta que consiguió abrirla. –Sí, ahora… oh.
-¿Qué sucede?- le dije desde mi posición y Jaejoong se rió nervioso.
-Creo que no fue buena idea traerte a casa ahora.
-¿Por qué?
-Tengo… digamos, visita- dijo y fui hasta la puerta para ver…
-Junsu…-Solté con desprecio y él me miro confundido.
-Mejor vete, vuelve en la noche… podrás pasar una tarde en tu carro.
-No, la noche contigo fue suficiente. ¿Acaso no me dejaras saludar a mi amigo?- dije con ironía y Junsu frunció el ceño.
-¿Interrumpo algo?- preguntó el amigo de mi hermano acercándose hasta nosotros. -¿Quién es él, Jaejoong?
-Nadie, nadie importante.
-¿No me recuerdas?- le pregunté y en negó. Jaejoong estaba nervioso. –Vamos Jaejoong, ya ha pasado mucho tiempo, no creo que quiera matarme…
-Yunho- soltó Junsu entre furioso y confundido.
-Junsu.
-¿Que haces aquí…?
-Estoy de pasada, vine a ver a mi hermano y de paso, a antiguos… conocidos- le dije y él retrocedió cuando entré pasándolo a llevar. Jaejoong me siguió por detrás.
-Jae, será mejor que vuelva en otro momento. Creo que tienes muchas cosas que hablar con… tu hermano.
-¡No!- exclamo él deteniéndolo –Quédate un rato, tenemos cosas de que hablar… Yunho- Jaejoong me miró serio. –Ve arriba, hay una habitación vacía, puedes subir tus cosas y acomodarte. También date una ducha, porque apestas. Yo tengo cosas de que hablar con Junsu- preferí no meterlo en tantos líos y asentí. Fui directamente a mi carro por mis cosas y luego entré, ignorando a Junsu quien no dejaba de mirarme con desprecio y susurrarle cosas a Jae que de seguro se trataban de mí.
Subí con tranquilidad y abrí la primera puerta que encontré. La habitación de mi hermano. Deje mis cosas en el suelo y entré para echarle una miradita.
Me tiré en su cama como si fuese la mía, miré el armario y luego el escritorio.
Volví a ponerme de pie y preferí salir, después tendría mucho tiempo para estar en aquella habitación. De verdad necesitaba una ducha.
-Mmm…- miré de un lado a otro, buscando el espacio adecuando para dejar mis cosas. No tenía ganas de ordenar absolutamente nada en esos momentos, estaba muy cansado y la noche anterior, por estar con Jaejoong, tampoco había dormido nada.
Simplemente tomé un par de toallas, me quite la ropa y entré a la ducha.
Estaba de vuelta. En un comienzo había dudado de si era buena idea quedarme con mi hermano, pero ¡bah! , eso a mí que me importaba ¿Yo iba por él, no? Por nadie más que por Jae, no pensaba llegar a arruinarles la vida a sus amigos o a su madre. Simplemente era un visita inocente, una visita a mi hermano para saber cómo estaba, para que pudiésemos hablar, recordar viejos tiempos de la manera que fuese. Y ya habíamos recordado algunas experiencias que repetíamos muy seguido, las mejores de todas.
También necesitaba apartarme un tiempo de la rutina, de Emily y especialmente de Shin…
Shin aquí, Shin allá. Ese hombre no tenia vida, no sobrevivía si no estaba a mi lado, no comía si yo no comía, no bebía agua si yo no lo hacía, tampoco dormía si yo no.
De seguro si yo moría, el también buscaría una manera de suicidarse.
Salí a los minutos, aun podía oír la voz de mi hermano y su amigo desde el primer piso. A veces uno levantaba la voz demasiado permitiéndome oír un par de cosas que se decían, especialmente a Junsu con su “¡Es que esto, no puede ser!”… Solo me limitaba a sonreír. Tampoco me importaba mucho su opinión, yo no había regresado por él, había ido de visita por que le había prometido a mi hermano hacerlo. Y bueno, para que negarlo, también para pasar un buen rato con él. Después de todo, las cosas ya eran muy diferentes y Jae no sería tan iluso para caer nuevamente con alguien como yo.
El único inconveniente era yo mismo, pues parecía que yo había tenido más ganas de verlo a él, que él a mí, y eso no era bueno.
