lunes, 4 de febrero de 2013

EPILOGO




By Jaejoong


Estaba demasiado sediento, así que lo primero que hice cuando llegué a casa fue correr hasta la nevera y coger una cerveza bastante fria antes de dirigirme a mi amplio salón. Como siempre, el contestador telefónico estaba lleno de mensajes y lo primero que hice antes de tumbarme en el sofá fue activarlo mientras iba a coger la correspondencia.

Yoochun…

Jaejoong, tío, cuanto tiempo. ¿No? Espero no tenerte aburrido ya con todos estos mensajes, cartas y llamadas que te estado dando el último tiempo, pero es que me había asustado por que no te dignabas a responder nada. Ya creía que estabas muerto.

Por suerte tu madre me aviso a tiempo que te encontrabas en unas vacaciones con tus amigos. ¡Ni te imaginas lo que había pasado por mi cabeza!... bueno, eso ya no es lo mas importante, ahora que ya estoy cien por ciento seguro de que te encuentras en tu hogar… resumiré en esta carta todo lo que no oíste, ni leíste en los demás mensajes.

Como ya sabes, llevo un buen tiempo en Australia de Luna de Miel, si, también se que sabes que decidí mudarme. Pero te lo repito cuantas veces sea necesario, es que estoy tan feliz ¡Pero Joder! ¡Te echo de menos!

Ya pronto nos veremos, he hablado con Lena y esta muy de acuerdo con migo, con que seria una excelente idea pasarnos por tu casa muy pronto, antes de mudarnos.

Por otro lado, ya sabes cuan entrometido soy… además tu me tienes cagado. Llamándote todos los días para que por fin me sueltes algo acerca de tu caso, el de los asesinos. Ya sabes, como siempre esa curiosidad morbosa.
Así que a penas puedas, llámame, yo supongo que no me servirá de nada pues nunca estas, así que como buen amigo que eres, levanta el culo de tu jodido sillón y marca mi número…

El siguiente mensaje era de Junsu, sabia perfectamente que siempre me buscaba para hacerme preguntas extrañas… o quien sabe si quería que yo lo denunciara a la policía por cabrón.

Preferí tomar mi móvil y enviarle enseguida un mensaje:

“sí, es ilegal y como sigas haciendo el tonto como hacker en la red, no pienso defenderte en los Tribunales. Búscate un abogado de oficio, por cabrón”.

Enviar mensaje

El siguiente, era de mi madre, Simone. Preguntándome cómo estaba y si necesitaba ayuda con algún caso en especial, cosa que no me sorprendía puesto que siempre lo hacia. Tras su jubilación prematura, estaba necesitada de acción, algo que mi hermanita pequeña, Helem, no conseguía cambiar a pesar del trabajo que daba.
Me di media vuelta y de la pequeña mesa de centro junto al sillón tomé un bolígrafo para marcarme en la mano que tenia que ir recogerla al día siguiente de la escuela.

Entonces, fue inevitable no pegar un salto estando aún sentado, cuando vi aquel sobre marcado con el nombre de Ricky. Había pasado tanto tiempo sin saber de ella.
La última vez que la había visto había sido hace dos años, cuando fue de visita a Seul acompañada de Hyun, quien era el nuevo director del hospital provincial de Busan.

Levante el teléfono y comencé a oír a antiguos amigos y conocidos… algunos contándome sus historias con algo de melancolía, Ricky, gritando eufórica, sobre lo que supuse seria su enorme camión, viajando de un lado a otro, cosas que no logre comprenderle del todo

Esa voz inconfundible. Max

¡Jaejoong!... claro, claro… ya lo sabias ¿O no? No lo se, pero es que no he parado de contárselo a medio mundo… bueno es que estoy fascinado.
Serás uno de los afortunados en obtener mi nuevo libro, claro que te daré mi autógrafo en cuanto lo tengas y te vea, como con los demás…
Oh, Jae ya son cinco ¿Increíble no? Nunca me dejaste perder las esperanzas y no sabes cuanto te lo agradezco…
A penas nos veamos, iremos a celebrar.
Bueno, bueno, estoy algo apresurado, pero no aguanté las jodidas ganas de llamarte, por suerte no te encontrabas, si no, de seguro te tendría más de dos horas oyéndome.
Te dejo, últimamente estoy ocupadísimo. Nos vemos, adiós.

Sonreí orgulloso, Max nunca cambiaba.

Los mensajes estaban acabando, oí unos cuantos mas y nuevamente me dirigí a las cartas. Le di un sorbo a mi cerveza y la dejé a un lado, con cuidado de no tirarla, y apartando la ya leída de Yoochun, revisé que otras cosas había recibido.

Facturas, facturas, propaganda, facturas… y una carta.

La observé con detención unos segundos; conocía esa letra muy bien.

Mi corazón estaba acelerado, agitándola en el aire entre suspiros, cerré los ojos e intente calmarme.
Dios, era imposible.
Miré el remitente; no había. Sólo un nombre escrito…uno que me dejó helado, que me paralizó unos segundos…aquello me traía increíbles recuerdos.
Sólo decía una cosa…



Muñeco




—Así que por fin ha llegado el momento. — Dijo Derek a mis espaldas quien se apoyaba en el cabezal del sofá, observándome a la cara con ojos curiosos y también, nerviosos.

—Te dije que llegaría.

—Ha tardado siete años en responder.

—Eso no cambia nada.

— ¿Tú crees? —Derek intentó sentarse a mi lado, pero lo fulminé con la mirada. Debía abrirla a solas.

—Vete a casa, Derek.

—Eso no es justo, y tú lo sabes. Yo he estado a tu lado estos últimos siete años, y él ... Joder él no, él te dejo  solo, como un perro sin dueño, un muñeco sin dueño.

—Lo sé.

— ¿Entonces? ¿Vas a ir a por él, sin más, vas a olvidarlo todo por él? — Suspiré… Era tan complicado hablar sobre el tema.

—Ya sabes cuál es la respuesta.

Derek no dijo nada. Con cuidado, se sentó en el sofá que estaba a mi lado, lejos de mí.

—  ¿A qué esperas? —Me preguntó, estaba nervioso, casi tanto como yo — Abre  la jodida carta ya.

Me temblaron las manos, por fin ...  Tardo  tanto  que casi   abandone en la espera, pero la tenía  ahí entre mis manos esperando a ser leída,  él cumplió ¿Era cierto?   ¿Volvería a por mi  después de todo?  Estaba  nervioso, demasiado ....  pero no podía esperar a ver que decía.

Con una sonrisa de felicidad que no había vuelto a mostrar desde ya hacía siete años, abrí la carta. Lo primero que vi, me dejó sin respiración.

…Creí que habría un final para lo acontecido siete años atrás, dudé unos segundos…tal vez si lo había… si… él solo quería recordar viejos tiempos, pues… yo también lo deseaba… ¡Joder! Claro que lo deseaba, como nunca desee nada  que no fuera él.

Habían pasado siete años, si quería olvidar, debía terminar todo, pero si quería terminar, primero debía comenzar… La antigua historia para mi ya no valía como un inicio. Yo deseaba empezar de nuevo, aunque fuese, solo una vez más...  Una vez





… I feel you near me. ¿Lo recuerdas? ¿Muñeco?...

Yunho.