Jaejoong está sediento, así que lo
primero que hace cuando llega a casa es correr hasta la nevera y coger una
cerveza bien fresquita antes de dirigirse al amplio salón. Como siempre, el
contestador telefónico está lleno de mensajes y lo primero que hace antes de
tumbarse en el sofá es activarlo mientras recoge su correspondencia. El
primer mensaje es de Yoochun, que lo saluda desde Australia en su Luna de Miel.
Le pregunta por su nuevo caso, sobre algunos asesinos; quiere saber también si
ha conseguido meter a esa banda de narcotraficantes en la cárcel y por cuánto
tiempo. Curiosidad morbosa, como siempre.El siguiente mensaje es de Junsu, que
le pregunta algo sobre el pirateo en la red. Jaejoong apunta mentalmente que
debe contestar enseguida con un rotundo, “sí, es ilegal y como sigas haciendo
el tonto como hacker en la red, no pienso defenderte en los Tribunales. Búscate
un abogado de oficio, por idiota”. Después, llega otro de su madre,
Simone. Le pregunta cómo está y si necesita ayuda (una vez más) con algún caso
en especial. Tras su jubilación prematura, su madre está necesitada de acción,
algo que su hermanita pequeña, Helem, no consigue cambiar a pesar del trabajo
que da. Jaejoong se apunta en la mano, con bolígrafo, que mañana le toca
recoger a su hermanastra de siete años de la escuela. Entonces, empiezan a
llegar a mensajes nuevos de gente con la que Jaejoong no suele hablar. El
primero es de una tal Ricky, y el joven de veintisiete años salta sobre el
sofá, con los ojos como platos. ¿Cuánto tiempo hace que no habla con ella? La
última vez que la vio fue hace dos años, cuando vino de visita a Seul
acompañada de Hyun, (el nuevo director del hospital provincial de Busan) y su
novio Toro, además de sus dos hermanas mayores, Heidi y Sabela. El niño de
Sabela, hijo de Black, vino con ellas, por supuesto. Su negro y enorme amigo no
pudo venir; estaba demasiado ocupado haciendo el papeleo en la comisaría de
policía de Busan. Sin duda, el cuartel general había conseguido un hombre
imposible de corromper. Heidi está contenta. Pronto se casará con otro
chico, uno que Jaejoong no conoce, pero supone que es bueno para
ella. Ricky, como siempre, soltera y viajando de un lado a otro con su
enorme camión, le grita a través del teléfono que se ha acabado, que ya lo
tienen, que ya no hay peligro. Jaejoong no sabe a qué se refiere e
inmediatamente salta otro mensaje. Esta vez es Max, que le habla de su nuevo
libro, el cual saldrá a la venta en Diciembre. Jaejoong mira su estantería y
encuentra la sección dedicada especialmente a los libros de su amigo; por ahora
van cinco, y todos le han gustado por su dosis de crudeza y realismo.Entonces,
los mensajes se acaban, y el joven hace una mueca de disgusto. Le da un nuevo
sorbo a su cerveza y revuelve las cartas, una a una, con cansancio. Facturas,
facturas, propaganda, facturas… y una carta. Jaejoong la observa detenidamente;
conoce esa letra.La observa con el corazón acelerado, agitándola en el aire
entre suspiros. Cierra los ojos y mira el remitente; no hay. Sólo hay un nombre
escrito, algo que le trae increíbles recuerdos.Sólo pone una cosa…
Muñeco
—Así que por fin ha llegado el
momento. —Dice alguien a sus espaldas y Jaejoong se gira. Derek se apoya en el
cabezal del sofá, observando la cara con ojos curiosos y también,
nerviosos. —Te dije que llegaría.
—Ha tardado siete años en
responder.
—Eso no cambia nada.
—¿Tú crees? —El joven quiere
sentarse a su lado, pero Jaejoong le fulmina con la mirada.
—Vete a casa, Derek.
—Eso no es justo, y tú lo sabes. Yo
he estado a tu lado estos últimos siete años, y él no.
—Lo sé.
—¿Entonces? ¿Vas a ir a por él, sin
más, vas a olvidarlo todo por él? - Jaejoong suspira.
—Ya sabes cuál es la
respuesta. - Derek no dice nada. Con cuidado, se sienta en el sofá que hay
al lado de Jaejoong, lejos de él.—¿A qué esperas? —le pregunta, haciendo de
trizas corazón—.
—Ábrela. -A Jaejoong le
tiemblan las manos, pero no espera más.
Con una sonrisa de felicidad que no
ha vuelto a mostrar desde hace siete años, abre la carta. Su contenido le deja
sin respiración. Por fin hay un final a lo acontecido siete años atrás… y
también un nuevo comienzo.
FIN ...
