martes, 22 de enero de 2013

Epílogo // FINAL temporada 4







Jaejoong está sediento, así que lo primero que hace cuando llega a casa es correr hasta la nevera y coger una cerveza bien fresquita antes de dirigirse al amplio salón. Como siempre, el contestador telefónico está lleno de mensajes y lo primero que hace antes de tumbarse en el sofá es activarlo mientras recoge su correspondencia. El primer mensaje es de Yoochun, que lo saluda desde Australia en su Luna de Miel. Le pregunta por su nuevo caso, sobre algunos asesinos; quiere saber también si ha conseguido meter a esa banda de narcotraficantes en la cárcel y por cuánto tiempo. Curiosidad morbosa, como siempre.El siguiente mensaje es de Junsu, que le pregunta algo sobre el pirateo en la red. Jaejoong apunta mentalmente que debe contestar enseguida con un rotundo, “sí, es ilegal y como sigas haciendo el tonto como hacker en la red, no pienso defenderte en los Tribunales. Búscate un abogado de oficio, por idiota”. Después, llega otro de su madre, Simone. Le pregunta cómo está y si necesita ayuda (una vez más) con algún caso en especial. Tras su jubilación prematura, su madre está necesitada de acción, algo que su hermanita pequeña, Helem, no consigue cambiar a pesar del trabajo que da. Jaejoong se apunta en la mano, con bolígrafo, que mañana le toca recoger a su hermanastra de siete años de la escuela. Entonces, empiezan a llegar a mensajes nuevos de gente con la que Jaejoong no suele hablar. El primero es de una tal Ricky, y el joven de veintisiete años salta sobre el sofá, con los ojos como platos. ¿Cuánto tiempo hace que no habla con ella? La última vez que la vio fue hace dos años, cuando vino de visita a Seul acompañada de Hyun, (el nuevo director del hospital provincial de Busan) y su novio Toro, además de sus dos hermanas mayores, Heidi y Sabela. El niño de Sabela, hijo de Black, vino con ellas, por supuesto. Su negro y enorme amigo no pudo venir; estaba demasiado ocupado haciendo el papeleo en la comisaría de policía de Busan. Sin duda, el cuartel general había conseguido un hombre imposible de corromper. Heidi está contenta. Pronto se casará con otro chico, uno que Jaejoong no conoce, pero supone que es bueno para ella. Ricky, como siempre, soltera y viajando de un lado a otro con su enorme camión, le grita a través del teléfono que se ha acabado, que ya lo tienen, que ya no hay peligro. Jaejoong no sabe a qué se refiere e inmediatamente salta otro mensaje. Esta vez es Max, que le habla de su nuevo libro, el cual saldrá a la venta en Diciembre. Jaejoong mira su estantería y encuentra la sección dedicada especialmente a los libros de su amigo; por ahora van cinco, y todos le han gustado por su dosis de crudeza y realismo.Entonces, los mensajes se acaban, y el joven hace una mueca de disgusto. Le da un nuevo sorbo a su cerveza y revuelve las cartas, una a una, con cansancio. Facturas, facturas, propaganda, facturas… y una carta. Jaejoong la observa detenidamente; conoce esa letra.La observa con el corazón acelerado, agitándola en el aire entre suspiros. Cierra los ojos y mira el remitente; no hay. Sólo hay un nombre escrito, algo que le trae increíbles recuerdos.Sólo pone una cosa…

Muñeco

—Así que por fin ha llegado el momento. —Dice alguien a sus espaldas y Jaejoong se gira. Derek se apoya en el cabezal del sofá, observando la cara con ojos curiosos y también, nerviosos. —Te dije que llegaría. 
—Ha tardado siete años en responder. 
—Eso no cambia nada. 
—¿Tú crees? —El joven quiere sentarse a su lado, pero Jaejoong le fulmina con la mirada.
—Vete a casa, Derek. 
—Eso no es justo, y tú lo sabes. Yo he estado a tu lado estos últimos siete años, y él no. 
—Lo sé. 
—¿Entonces? ¿Vas a ir a por él, sin más, vas a olvidarlo todo por él? - Jaejoong suspira. 
—Ya sabes cuál es la respuesta. - Derek no dice nada. Con cuidado, se sienta en el sofá que hay al lado de Jaejoong, lejos de él.—¿A qué esperas? —le pregunta, haciendo de trizas corazón—.
—Ábrela. -A Jaejoong le tiemblan las manos, pero no espera más. 

Con una sonrisa de felicidad que no ha vuelto a mostrar desde hace siete años, abre la carta. Su contenido le deja sin respiración. Por fin hay un final a lo acontecido siete años atrás… y también un nuevo comienzo. 

FIN ...